viernes, 22 de diciembre de 2017

Entrevista a Diego San Gabriel, profesor de Historia, realizada por Mario García-Oliva (1ºBACH)



Diego San Gabriel es Licenciado en Historia, historiador y profesor del I.E.S. Las Llamas. En 2014 participó en una protesta pacífica por negárseles la entrada a varios estudiantes a un acto público de la UC donde participaba Ignacio Diego. Por unos hechos ocurridos ese día, la fiscalía le ha llegado a pedir penas de cárcel de más de 4 años y el pago de una multa, pidiendo en la actualidad un año de cárcel y el pago de una multa económica.




P: Desde el inicio del juicio de #PreguntarNoEsDelito, ¿cómo calificarías el apoyo recibido desde los diferentes colectivos de estudiantes, como el Frente de Estudiantes o el Colest?

R: Creo que el apoyo de tantísima gente ha sido lo mejor de haber pasado por todo este proceso, que ya va a cumplir cuatro años: ver que no te quedas solo y sentirte arropado, en este caso por estudiantes que al igual que nosotros se podrían haber visto envueltos, ya que al fin y al cabo era una protesta legítima, semejante a muchas otras en las que han participado profesoras, padres y estudiantes en defensa de la Educación Pública. A mí me ha tocado pasar por esto, pero le podría haber tocado a cualquier otro. Eso es lo bonito de la solidaridad, el decir: "yo no estoy implicado personalmente, pero siento la injusticia como en carne propia”; y he de decir que eso ha sido bonito, lo más bonito de todo esto.

El curso pasado se hizo un parón educativo para debatir sobre aspectos fundamentales de una sociedad democrática demasiado invisibilizados en las aulas, y este año se ha hecho hasta una huelga para exigir la absolución. Abruma un poco, pero es muy emocionante.

P: En tu opinión, ¿cómo crees que se ha llegado a la situación en la que la fiscalía te pide hasta un año de cárcel y una multa económica por unos sucesos que, en un video posteriormente publicado, se ve que no ocurrieron?

R: Me gustaría poder dar una explicación fundamentada, pero ni yo sé muy bien qué ocurrió. Supongo que ese día ellos [el ex-presidente de Cantabria Ignacio Diego y su partido] iban a hacer un acto de propaganda que les salió mal, porque esa misma tarde las radios y prensa hablaban de censura, de que los estudiantes no habían podido entrar al acto, hablaban de agresiones de la escolta de Ignacio Diego; y entonces ellos quisieron darle la vuelta al asunto, aunque casi nos destrozan la vida en el intento, porque hicieron una especie de montaje, exageración o distorsión de lo que realmente ocurrió, por lo que ahora me piden un año de prisión, aunque llegaron a pedirme 12 años de cárcel antes de que aparecieran los videos. ¿Y cómo se ha llegado hasta aquí? Pues supongo que la justicia no tiene siempre las suficientes garantías, porque si no hubiéramos tenido los videos que aparecieron, y como los policías tienen presunción de veracidad… estábamos en una situación muy preocupante. Yo puedo entender esa figura de la presunción de veracidad, pero cuando a la autoridad pública se le pille mintiendo y falte a esa responsabilidad, debiera tener consecuencias. 

P: ¿Cómo crees que acabará el juicio tras ver que durante este la fiscalía ha mantenido la teoría de que incluso tratasteis de agredir a Ignacio Diego?

R: Bueno, eso afirmaron al principio, pero después de que se publicaran los videos, esa acusación (que conllevaba entre 4 y 6 años de cárcel) se ha retirado. 

¿Cómo veo la resolución del juicio? Pues pese a saberme inocente, con desconfianza, porque a lo largo de estos cuatro años hemos visto cómo el Poder Judicial tiene limitaciones y no es neutro, y cuando hay gente poderosa de por medio no siempre se hace justicia. Aunque lo hayamos demostrado y nos parezca una evidencia, y buena parte de la sociedad lo haya visto, es posible que nos condenen de alguna forma para poder mantener que algo había ocurrido y que no parezca que todo era un montaje o una invención, aunque en ese caso lo recurriremos. A lo mejor se alarga otros cuatro años, a ver qué decide la jueza.

P: Cambiando totalmente de tema, es sabido que en la actualidad colaboras con el círculo de cantabristas que tratan de promover e informar sobre el cántabro como lengua. ¿De dónde viene tu interés por esta lengua que la sociedad considera, mayoritariamente, un dialecto del castellano, y no una lengua como tal?

R: Pues esto nace cuando tenía más o menos 15 años, cuando iba al instituto, y a la vuelta del verano la profesora de Lengua Castellana y Literatura nos pidió la típica redacción de "Cuéntame qué has hecho en tus vacaciones". Yo soy un chaval de un pueblo del oriente de Cantabria, de Argoños, y en la redacción, creyendo escribir en castellano, conté que estuvimos pescando esquilas [quisquillas] y debí de poner una expresión como "birlando panojas", que era la forma que teníamos de merendar lejos de casa. Pues la profesora me devolvió la redacción corregida, con esa expresión, que yo había puesto sin tener conciencia de que fuera propia de aquí, tachada en rojo. A partir de ahí me planteé quién decide que esa forma de hablar, que en mi pueblo usa todo el mundo, estaba ‘mal’ y había otra que se decía que estaba bien, y si eso es justo, que nuestras formas ancestrales de comunicación se vean reemplazadas así para siempre. A partir de esto conocí la situación del asturiano, que está en una situación parecida pero que tiene más trabajo hecho; y que en realidad la modalidad lingüística de Cantabria no es “castellano mal hablado”, como nos hacen creer, sino una evolución propia desde el latín, al igual que hay otras modalidades en la Península, como pueden ser el galaico-portugués, el astur-leonés, aragonés, castellano o catalán. Si como se dice, aquí se habla con la "-u", no es porque cerremos la "-o" castellana, sino porque mantenemos el acusativo latino "-um"; es decir, lo que en latín era "pratum" en Cantabria se dice "prau". No es que digamos "prado" y luego la gente en su cerrazón utilice "prau". Yo creo que todas son formas válidas de comunicarse, y lo que intento, porque no había gente que se dedicara a ello, es estudiar, dignificar y difundir ese habla que tenía mi abuela. Pienso que debiéramos empezar a valorar un patrimonio ancestral que no es mejor ni peor que otras modalidades lingüísticas: es nuestra aportación a la diversidad lingüística mundial.

P: Y entonces, ¿por qué crees que las autoridades se empeñan en no reconocer al cántabro como una lengua y no llevar a cabo ninguna promoción de este?

Pues supongo que porque al reconocer que aquí existe otra modalidad lingüística significa reconocer que también existe una comunidad de hablantes con derechos que hasta ahora no les han sido reconocidos. Hoy, en Cantabria, hay niños que sufren burlas y correcciones en la escuela, hay topónimos como Zarcea o Santutís corregidos por el funcionario de turno contra la denominación de sus habitantes… vivimos de espaldas a nuestra identidad. Por ejemplo, este instituto de ‘Las Llamas’ tiene una denominación de raíz cántabra, pero he comprobado que su alumnado lo ignora. 

Al final, es más fácil no reconocerlo, porque un pueblo que tiene más conciencia de su patrimonio e identidad es más difícil de dominar. Prefieren tener a todos compartiendo un mismo bloque cultural homogéneo y conformando un mercado único. Sin embargo, fuera de nuestras fronteras se están dando pasos importantes: la UNESCO ha incluido el cántabro o montañés en sus últimas publicaciones del Atlas de Lenguas en Peligro del Mundo.

P: Por último, ¿qué fue lo que te empujó a estudiar historia y a dedicarte a la docencia, tanto dentro del instituto como fuera de este como profesor de cántabru?

Ya me gustaba mucho la asignatura en el instituto, y tuve suerte con los profesores, que me transmitieron la importancia de la Historia, no solo para conocer el pasado, sino también para entender mejor el tiempo en el que vivimos; e incluso como elemento de transformación social, como una herramienta que sirve para conocer mejor de dónde venimos. Esto facilita tomar conciencia de dónde estamos y de hacia dónde queremos ir.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Ganadores del Concurso de Postales Navideñas de 1º ESO

Los ganadores del Concurso de Postales Navideñas convocado por el departamento de Lengua Castellana y Literatura y por la Biblioteca del centro han sido Lucía Fernández de 1º ESO B y Bruno Díaz de ESO 1º A. ¡Enhorabuena a ambos!

Recibiréis como premio el libro que elijáis, del que se os hará entrega el día en que se otorguen todos los premios de los distintos concursos que realiza el departamento de Lengua a lo largo del curso, allá por el mes de abril.

Aquí podéis ver una fotografía de las dos postales premiadas:


Los alumnos de 4º de Religión visitan la residencia Santa Lucía y la sede de Manos Unidas

Crónica de la actividad de Leyre Crespo (4º ESO A)

El lunes 18 de diciembre los alumnos de 4º ESO fuimos con la clase de Religión a la residencia de Santa Lucía de Cazoña. Al llegar, uno de los trabajadores nos recibió y nos contó un poco sobre el funcionamiento de la institución. Luego pasamos al salón de los hombres, donde una de las hermanas había montado un Belén con muchas figuras. Después fuimos al ala de mujeres, donde conocimos a una voluntaria que nos habló de su historia y de qué le había llevado a convertirse en voluntaria tras una grave enfermedad. También nos dijeron que, aunque haya algunos trabajadores contratados, muchos son voluntarios.

Tras un recorrido por otras estancias, como la peluquería, el comedor o el salón de actos, donde vimos un ensayo, volvimos al salón de mujeres y conversamos con varias de ellas.
Muchas tenían ganas de contar cosas y fue muy instructivo. Para terminar, nos hicimos algunas fotos con ellas y luego nos fuimos.






Cogimos un autobús y nos trasladamos a la calle Rualasal, donde está la sede de Manos Unidas. Allí nos recibieron tres voluntarias que nos hablaron sobre la función de esta ONG en los países en vías de desarrollo. Nos contaron varios de sus proyectos y nos explicaron cómo trabajan: con campañas que ayuden al desarrollo y no que solucionen un problema puntual. Como nos quedaba poco tiempo, vimos rápidamente una exposición sobre frases del Papa y nos despedimos.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Poliedros platónicos adornando nuestros pasillos

Los alumnos de 1º y 3º de ESO han realizado en clase de Plástica con su profesor Juan María Villanueva una serie de poliedros platónicos (también llamados sólidos platónicos), casi todos icosaedros y dodecaedros, que podréis ver estas semanas adornando la planta baja del instituto. Buen ejemplo de creatividad. Enhorabuena por el trabajo, chicos.





martes, 12 de diciembre de 2017

Las historias de nuestros abuelos II (4º ESO A)

“En nombre de Rosa”, por Paula Edesa

Eran ya finales del año 1935 y, en plena Navidad, llegaba al mundo Rosa.

Pedro y Filomena disfrutaban de una obra teatral en el llamado Teatro Pereda de Santander cuando Filomena, madre primeriza de su futura hija, rompió aguas. Tuvieron que esperar al final de la función para poder salir de una forma discreta y poco llamativa de aquel tan conocido edificio.
 
Teatro Pereda de Santander, haca 1930.
Pedro era un hombre con unas ideas y pensamientos muy avanzados para su época, lo que dio lugar a una serie de sucesos que marcaron la vida de Rosa.

Habían pasado muy pocos días desde el nacimiento de la pequeña Rosa y llegaba el momento de ponerle los pendientes, como a la mayoría de las niñas de aquella edad; pero Pedro se negaba a aquella costumbre argumentando que no era razón suficiente el hecho de ser mujer para agujerear esas diminutas orejas; afirmaba que un hecho tan importante e irreparable, una vez realizado, debía ser decisión de su hija.

Filomena, al contrario que su marido, era una mujer muy típica de aquellos tiempos, por lo que aceptó la decisión de su marido sin ningún prejuicio. En cambio, no estaba del todo satisfecha con su nombre, por lo que todo el mundo la llamaba Filo.

Recién cumplidos los cinco, y en plena infancia, Rosa sufrió una de las peores catástrofes en la historia de Santander y uno de los recuerdos más difíciles y tristes de olvidar: el incendio de Santander. Era ya de noche cerrada y Rosa dormía en su habitación. Filo despertó a su hija sobre las doce y poco de la madrugada con aire de preocupación urgiéndola a salir de la casa lo antes posible y con lo puesto, debido a que los hombres de aquel edificio ya habían hecho todo lo posible por evitar el incendio del mismo, arrojando grandes cantidades de agua con cubos al tejado. A pesar del viento sur en su contra, los tablones de madera ardiendo que volaban de un tejado a otro y las llamas a pocos metros, este edificio situado en el Río de la Pila se salvó de este terrible suceso gracias a que no llegaron suficientemente cerca las llamas como para provocar su incendio y a que las pocas chispas que llegaron al tejado de madera fueron vencidas por la humedad creada por dichos hombres que tuvieron la valentía de subirse al tejado durante horas para combatir el incendio.

Rosa bajó del edificio agarrada fuertemente de la mano derecha de su madre mientras que con la izquierda sujetaba su peluche favorito que había conseguido llevarse consigo a pesar de la rapidez con que salieron de casa. Ella, junto con los demás vecinos, se dirigieron a la aún conocida como plaza Pombo, donde gran parte de la población que residía en Santander se encontraba intentando pasar la noche de la forma más segura posible.

Rosa, desde aquel momento en el que se acomodaron en la plaza, supo que poco sería lo que dormiría. La niña no lo entendería en ese momento pero Filo, cada cierto tiempo, asomaba a su hija fuera de la plaza donde eran ya visibles las llamas para que la pequeña pudiera ver cómo ardía Santander en una noche tan triste de febrero. Estas imágenes se guardaron desde aquel momento y para siempre en la memoria de Rosa.
 
Incendio de Santander (1941). Calle Calvo Sotelo.
Había pasado la peor parte del incendio y ya sólo quedaban pequeños rescoldos. La ciudad se había destruido prácticamente entera y mucha gente había perdido sus casas e, incluso, sus trabajos. Había mucho barullo y se respiraba un ambiente decaído. Filo y Rosa tuvieron que acudir a su iglesia por la simple razón de que el fuego había calcinado la mayoría de los documentos donde se testificaba que un niño o niña habían sido bautizados, entre ellos el suyo. No tuvo mayor misterio que rellenar unos cuantos papeles en la Iglesia de la Compañía y todo fue solucionado.

Unos cuantos años más tarde, Rosa ya era una adolescente (alrededor de 15 años) cuando su padre Pedro falleció. Después de este hecho tan triste Filo por fin pudo ponerle pendientes a Rosa, algo que ambas deseaban desde hacía tiempo. Por aquel entonces, todos los residentes del edificio y muchos vecinos llamaban a una señora que, aparte de ser costurera, se ganaba la vida haciendo pequeños trabajos como masajes, curas… En este caso, ella fue la culpable de aquellos agujeros taladrados en las orejas de Rosa.

Termino esta historia contándoos cómo Rosa conoció, ya madura, al que sería el amor de su vida. Era día de fiesta y, como la mayoría de jóvenes, Rosa y Eugenio salieron de fiesta por una de las calles más céntricas y repletas de bares de la ciudad. Cada uno por su cuenta, disfrutaban del buen ambiente con sus respectivos amigos cuando coincidieron por accidente en un bar en el que Eugenio tropezó sin querer la copa de nuestra querida Rosa, quien cayó rendidamente enamorada de él.


 “Siempre a tu lado”, por Carmen Blanco

Una noche cálida de agosto de 1958, nadie dormía en el centro de Torrelavega, ya que en las calles se escuchaba una música de vals procedente del Casino. Esa noche se celebraba la gran fiesta del fin del verano; dentro de unos días todo el mundo que se encontraba de vacaciones volvería a su vida rutinaria. Esto lo estaba pensando María mientras bailaba con José, el marido de su amiga, que le había pedido ser su pareja en esa pieza; para su desgracia su compañero de baile  era demasiado alto, lo cual resultaba bastante incómodo aunque  este inconveniente lo compensaba su destreza al bailar.

Al tiempo que bailaban, ella se encontraba pensativa, pero de repente vio unos ojos que jamás olvidaría, eran los más bonitos que había visto en su vida, se trataba de unos ojos tan azules que igualaban al color del mar y lograron que todas sus preocupaciones se esfumaran. Seguía bailando pero lo único en que podía pensar era en buscarlos. Repentinamente la música acabó, y volvió en sí. Como de costumbre, todo el mundo aplaudió y al salir de la pista se puso a hablar con su amiga y su marido mientras, cautelosamente, intentaba buscar al propietario de dichos ojos tan embaucadores. De repente, el marido de su amiga levantó la mano saludando  y al girar  la cabeza en esa dirección estaba él.
 
Antiguo Casino de Torrelavega.

Cuando el desconocido llegó al sitio donde se encontraban, sus miradas se cruzaron y rápidamente su amiga los presentó. Se llamaba Pedro y era coronel como José. En ese instante apareció Sandra, una chica esbelta,  guapa, con aires de adinerada y, ¡Cómo no!, compañera suya de piso. Ella se pegó a Pedro y aunque le sacaba unos centímetros se cogieron del brazo, pero él no dejaba de mirar a María, lo que no evitó que todas las ilusiones que había puesto María en conseguir que Pedro bailara con ella se esfumaran. ¿Cómo podía haber sido tan tonta de no haberse percatado que aquel chico era el nuevo pretendiente del que Sandra le había hablado?

Los alumnos de 3º ESO aprenden que a veces "Menos es Max"

La semana pasada dos voluntarias de la asociación “A volar” vinieron a presentar el juego “Menos es Max” a los alumnos de 3º de ESO.

Se trata de un juego divertido que aporta conocimiento acerca de cómo podemos vivir mejor atendiendo a nuestra individualidad y a la vez a nuestro entorno y que nos ayuda a reflexionar sobre cómo nuestras acciones repercuten positiva o negativamente en el bien común. Nuestros alumnos participaron en una subasta sin saber exactamente qué ganarían o perderían; compitieron ocultando sus intereses y arriesgando sus “monedas”, los cronos (¡nada hay tan valioso como el tiempo!).

El origen del juego se basa en el libro de Manfred Max-Neef “Desarrollo a escala humana”, en el que el autor establece como necesidades humanas fundamentales las siguientes: Subsistencia, Protección, Afecto, Entendimiento, Participación, Ocio, Creación, Identidad y Libertad.

Os dejamos algunas fotos de esta actividad y agradecemos a la asociación “A volar” su colaboración.





¡Ya llega la Navidad a Las Llamas...!

Esta semana los alumnos de 1º y 2º de ESO, animados por sus profesoras de Lengua, han adornado los pasillos del instituto con unas originales guirnaldas y dos árboles de Navidad muy literarios, hechos con hojas de libros viejos. Beatriz se ha encargado, como siempre, de adornar nuestra biblioteca. 

Además, desde el departamento de Lengua y la Biblioteca se ha convocado un concurso de postales navideñas entre los alumnos de 1º ESO. Podéis verlas expuestas en un mural en el pasillo de la planta baja. El ganador recibirá como premio un libro elegido por él del que se le hará entrega en el acto que organice el departamento en el mes de abril.

Muchas gracias a todos los que habéis colaborado y FELIZ NAVIDAD.🎄

Alumnos de Beatriz haciendo el árbol literario en la biblioteca.






Mural con las postales presentadas al concurso por los alumnos de 1º ESO.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Los alumnos de 2º ESO en el Cybercamp 2017

El pasado viernes 1 de diciembre los alumnos de 2º ESO del IES Las Llamas acudieron al Palacio de Exposiciones de Santander para participar en el CyberCamp 2017, el gran evento de ciberseguridad que organiza anualmente el INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad de España) y que este año se ha desarrollado en nuestra ciudad. El principal objetivo del CyberCamp es identificar, atraer e impulsar a todos aquellos que tengan talento en materia de ciberseguridad mediante talleres y retos técnicos.

Aquí podéis ver algunas de las estupendas fotografías que tomó el alumno Sergio Moreno durante esta actividad organizada por el departamento de Tecnología:








martes, 5 de diciembre de 2017

Las historias de nuestros abuelos (4º ESO B)

Ahora que se acercan las fiestas navideñas, en las que es costumbre reunirse con la familia y recordar viejos tiempos, vamos a compartir con vosotros algunos de los textos que los alumnos de 4º de ESO han escrito sobre sus abuelos. Para escribir estos relatos, que han realizado para la materia de Lengua, los alumnos han tenido que poner en juego distintas destrezas vinculadas a la competencia lingüística (escuchar, preguntar, tomar notas, elaborar un borrador, poner por escrito una anécdota, expandir un relato…) pero además esta tarea les ha aportado algo más enriquecedor desde el punto de vista humano y afectivo: les ha servido de excusa para compartir tiempo con sus abuelos, para conocerlos mejor, o para recordarlos si es que ya no están con ellos. Muchas gracias a las autoras de estos entrañables relatos por compartirlos en el periódico. Próximamente publicaremos otras dos entradas con más textos. Esperamos que os gusten.


"Mi abuelo un día fue niño", por Luz Gordo (4º ESO B)

Eran otros años, otros tiempos, pero los mismos pueblos. Pueblos de Castilla que hoy están prácticamente despoblados pero en los que hace más de 80 años vivía mucha gente y lo que resulta más sorprendente, ¡había niños!, sí, ¡muchos niños! Niños que iban a la escuela y jugaban en las calles de su pueblo, como mi abuelo. Mi abuelo, que hoy es un anciano de 85 años, recuerda emocionado su vida de niño en su pueblo Payo de Ojeda, en la montaña Palentina.
Era el final de la Guerra Civil cuando mi abuelo, al cumplir los 6 años, empezó a ir a la escuela. Recuerda con ilusión cómo cada mañana se levantaba y después de haber desayunado unas “sopas”, que no eran otra cosa que agua hervida con pan y un chorrito de aceite, iba a clase junto con todos los niños y niñas de su pueblo.
La escuela era una sala muy grande que tenía una estufa de leña  y carbón que encendían los fríos días de invierno y colgados en la paredes había una pizarra, un mapa de España y un crucifijo. Estaban juntos niños y niñas desde los 6 hasta los 14 años, así que en clase eran un montón de alumnos, muchos más que ahora, por lo que la maestra tenía en su mesa un timbre que tocaba cada vez que se oía barullo. Al niño o niña que hacía alguna travesura la maestra le castigaba con ir a la carbonera, que no era un cuarto oscuro, sino que era un cuartito pequeño en el que guardaban la leña y el carbón para la estufa.

Todos los días al llegar lo primero que hacían era saludar a la maestra, Doña Segunda, así se llamaba la primera maestra que tuvo mi abuelo. Según iban entrando se sentaban en sus pupitres, en cada pupitre se sentaban dos alumnos. Los pupitres eran de madera y en una de las esquinas tenían un pequeño hueco para poner la tinta. En aquella época no había ni lapiceros, ni bolígrafos, ni gomas, ni sacapuntas, se escribía con pluma que cada poco tenían que cargar con tinta que cogían del tintero del pupitre y que manchaba mucho, por eso la usaban solo los niños y niñas mayores y muy poco. Lo normal era escribir en una pequeña pizarra, el “pizarrín”, que, claro, cuando ya lo habían llenado tenían que borrar para poder volver a escribir. Los más cuidadosos tenían una pequeña esponja para borrar, pero los más desastrosos borraban con la mano o con la manga de la chaqueta. En el pizarrín escribían con una especie de tiza que se llamaba “clarión”.
Aquellos tiempos eran muy duros y no había dinero, no se podían comprar libros.  Los libros los tenían los maestros en la escuela y los utilizaban todos los niños siguiendo un orden. Para aprender a leer utilizaban una cartilla, el “silabario”, para matemáticas, el “catón” y tenían un libro “la enciclopedia” en la que venía todo desde matemáticas hasta geografía pasando por lengua y religión.  Se aprendía lo básico: a leer, escribir, algo de matemáticas y geografía. Mi abuelo recuerda que en la escuela, cuando ya sabían leer, les iba llamando el maestro o maestra, uno a uno a su mesa, y leían el Quijote. En casa el primer libro que él leyó fue Santa Genoveva de Brabante, le parecía un libro muy bonito porque tenía dibujos en colores.

martes, 28 de noviembre de 2017

"The spirit of Harry Houdini": play review by Clara Tolosa (2º BD)

A couple of weeks ago we watched the play call “The spirit of Harry Houdini”. Personally, I found the plot rather predictable, it is about a widow woman who had been trying to contact with her deceased husband (a magician) for 10 years. In order to fulfill her purpose she called the medium Arthur Ford. During the spiritualistic session many mishaps took place therefore they raise doubts on Arthur Ford’s truthfulness and also on the woman’s honesty. Eventually, the medium turned out to be a deceiving. 

One particular strength of the play is the acting, it is quite convincing. The woman gives a compelling performance as Bess Houdini (the widow woman). The medium provides a revealing insight into the tension created in the atmosphere. Moreover the soundtrack was gloomy (according to the atmosphere).

I would highly recommend it to anyone interested in magic or spiritualist, however, it keeps you attentive even if you are not interested in the topic so it is a definite must-see.