jueves, 26 de octubre de 2017

"No para ti", artículo de opinión de Laura Pérez (4º ESO C)

Según el Parlamento Europeo, el acoso sexual es "la situación en la que se produce cualquier comportamiento verbal, no verbal o físico no deseado de índole sexual con el propósito o el efecto de atentar contra la dignidad de una persona."

Más allá de estas frías palabras se encuentra una situación que tristemente ocurre muy a menudo por todo el mundo. Soy consciente de que tanto hombres como mujeres sufren de acoso sexual, pero debido a que somos las mujeres quienes lo experimentamos con más frecuencia, voy a centrarme en la violencia machista.

¿A qué chica no le han hecho un comentario lascivo caminando por la calle? Un comentario que ella no ha pedido. Un comentario que dista mucho de tener buenas intenciones. Un comentario que trata a la mujer como un mero objeto de deseo. ¿A qué chica no le ha dado miedo caminar de vuelta a casa sola por la noche? Podéis llamarnos exageradas, pero las estadísticas no mienten: Solo en España y que se reporten, hay una violación cada ocho horas.

Estoy harta de leer u oír justificaciones del tipo: “iba pidiendo guerra”. No miento cuando digo que en las redes sociales estos comentarios son, lamentablemente, muy abundantes. Es normal hallar respuestas a noticias que informan de la violación e incluso asesinato de una mujer diciendo que “si no quería que se la tiraran no debería haberse puesto algo tan corto” o “se lo merecía por guarra”.

Al igual que los hombres, tenemos derecho a vestir como nos plazca y a comportarnos de la forma que estimemos conveniente. La ropa que nos ponemos, sea más o menos ligera, es de nuestro agrado. No la usamos porque queramos llamar la atención de nadie, y en el hipotético caso de que así fuera, tampoco es justificación alguna para el empleo de la violencia, sea del tipo que sea. Si llevo una falda corta, la llevo para mí, porque me gusta. No para ti.


Personalmente, no creo que la solución esté en instruir a las chicas sobre el tipo de ropa que deben usar para abolir estas situaciones, sino en enseñar a los chicos desde la niñez lo que es el respeto, y sobre todo, que cuando una mujer dice “no”, significa “no”.

El acoso sexual puede ir desde leves molestias hasta auténticos abusos, que pueden dejar secuelas, no sólo físicas, sino también psicológicas. Esto repercute directamente en el futuro de la víctima y puede desencadenar severos traumas que pasan factura a la hora de, por ejemplo, entrar en una relación amorosa. No es una tontería.

Finalmente, considero que merecemos que se nos respete, que se reconozcan nuestros derechos como personas, que no se quede sólo en intenciones, que se pase a la acción. Que se aumenten las condenas en los casos más graves, es decir, aquellos que han desembocado, incluso, en violaciones o agresiones.


Pero sobre todo, lo más importante, a mi juicio, es la educación. Nuestra generación es el futuro. Debemos concienciarnos de lo importante que es erradicar el machismo y el acoso. Solo así, el futuro será la igualdad.

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